Por María José Rangel, Responsable de Calidad.
Son conocidas por todos las bondades que las acreditaciones de calidad aportan a una empresa: Facilitar el acceso a convocatorias públicas, reducir costes y tiempos por contar con procedimientos estructurados, dar confianza a los clientes y poder realizar la trazabilidad de los procesos para detectar errores y proceder a su corrección de manera anticipada, son algunas de ellas.
Pero quedarse con esa percepción de un Sistema Integrado de Gestión (SIG), como se llama en el argot de Calidad, a tener una planificación para hacer las cosas bien y de una manera global y coordinada, es ver el cristal de la ventana y no mirar el horizonte que se abre ante nosotros.
En un mundo en el que "el ahora" y "el ya" parecen ser los nuevos ídolos de la sociedad y donde prima lo urgente frente a lo importante, queda poco espacio para el pensamiento estratégico dentro de las empresas. Y ésta es la dinámica que los procedimientos de calidad ayudan a romper. Los emprendedores y las empresas en general deben comportarse como el jugador de ajedrez que sabe que ha de avanzar, pero se detiene a meditar antes de realizar un movimiento que puede llevarle a la victoria o a la derrota. El hecho de que las normativas de calidad requieran que la organización fije objetivos e indicadores y se deban realizar evaluaciones obliga a las empresas a detenerse, reflexionar y tomar la decisión que se estime más correcta.
Pero como en las buenas estrategias, la unión hace la fuerza y para que realmente las acreditaciones logren su máximo potencial, es necesaria la implicación y compromiso de todos y cada uno de los miembros que conforman una empresa. Desde la dirección al personal técnico, pasando por los cargos intermedios, es necesario que todas las personas participen en la construcción conjunta de la estrategia aportando todo su potencial innovador.
Es por ello, por lo que el Parque Científico de Madrid trata de que todas sus empresas asociadas entiendan la gran importancia de contar con procesos de calidad y las apoya para que obtengan las acreditaciones que necesiten y que les ayuden en su crecimiento. En un Parque Científico como el de Madrid, que se precia de estar a la cabeza de la innovación, consideramos que las acreditaciones de calidad brindan a las empresas la oportunidad de una reflexión permanente sobre la eficacia de su modelo de negocio y de sus procedimientos de actuación.
Empezamos a jugar...


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